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Anexos
PLANO LABORATORIO
RIDER TÉCNICO
Paisajes Bio-computacionales: Otras posibilidades de pensar la arquitectura a través de las relaciones interespecies.
En el metaverso de RealMix 0.5, un entorno que forma parte del festival RealMix 0.5, se desarrolla la muestra de resultados del laboratorio Paisajes Biocomputacionales. Este proyecto invita a los visitantes a recorrer y observar un paisaje digital donde la arquitectura, la ecología y la tecnología, nos plantean un conjunto de preguntas que invita a pensar la forma como habitamos los espacios y nos relacionamos con los agentes que los conforman.
El laboratorio fue coordinado por el arquitecto e investigador Nicolás Robles, quién indaga en las convergencias entre procesos de simulación digital, programación creativa y fenómenos ecológicos, orientados a pensar una arquitectura en un sentido más amplio. Su aproximación propone un diseño biocéntrico, donde plantas, líquenes y otros agentes no humanos influyen en la construcción del espacio, generando entornos autoorganizados y emergentes que desafían la lógica antropocéntrica tradicional.
Desarrollado a través de la franja Plataforma Satélite de Plataforma Bogotá, este laboratorio buscó en el marco del Festival RealMix 0.5 reconocer otras formas de explorar la visualización de algunos fenómenos biológicos. La experiencia conectó procesos de investigación desde abordajes naturalistas, la experimentación con bases de datos y la traducción de los mismos, a otras posibilidades en la creación digital.

Un paisaje con capas: arquitecturas, especies y modelados
Para Nicolás Robles, el resultado del laboratorio no fue una suma de objetos o instalaciones aisladas, sino la construcción colectiva de un paisaje complejo e imbricado, en el que se integran arquitecturas especulativas, datos ecológicos, simulaciones digitales y agentes no humanos. Cada proyecto fue concebido como una “especie” más dentro de un ecosistema que se configura bajo la premisa de la conjunción de información en torno a datos biológicos.
“Lo que encuentran en el paisaje del metaverso es eso: no solamente seres vivos, sino también las arquitecturas propuestas, la morfología, la geometría, los colores, la forma de caminar... todo hace parte del paisaje”, explica Nicolás Robles.
La experiencia en el metaverso fue construida mediante un ejercicio curatorial colectivo, el cual tomó forma en las etapas finales del laboratorio. Allí, los participantes y sus grupos, buscaron articular sus proyectos a través de dinámicas biológicas, sus conversaciones cuestionaron la búsqueda por ocupar un espacio dentro de los entornos digitales, en su lugar propusieron una relación entre agentes de diversas naturalezas, que se articulan a través del diálogo de escalas y las posibilidades en la experimentación con los datos.
Estas relaciones emergentes entre los agentes dieron lugar a un paisaje donde cada intervención genera una suerte de ecosistema, con unas características particulares que inciden dentro de una ecología a una escala mayor.
Micronarrativas del metaverso: dos exploraciones desde la biocomputación

El primer escenario que contempla Paisajes Biocomputacionales en el metaverso es Crónicas Marcantianas. Un proyecto que propone una inmersión en una escala no humana, donde la Marchantia, una planta hepática, se convierte en un mundo arquitectónico habitable. Al ingresar, el visitante adopta la perspectiva de un microorganismo que recorre las estructuras reproductoras del vegetal desde una lógica geométrica y espacial. Esta experiencia reflexiona acerca de la noción de arquitectura al presentarla no como una construcción antropocéntrica, sino como una forma de organización del espacio generada por sistemas vivos, capaces de gestionar recursos fundamentales como el agua a partir de mecanismos biológicos de captación, almacenamiento y circulación.

En la periferia de este entorno digital se despliega el segundo escenario, Roca Ulex, una piedra colonizada por el retamo espinoso, especie invasora del ecosistema de páramo. A través de simulaciones computacionales de crecimiento vegetal basadas en datos reales, este proyecto explora las tensiones que emergen en los vínculos de lo natural, lo tecnológico y lo humano, revelando dinámicas ecológicas que operan a escalas generalmente invisibles.

Este paisaje se amplía hacia una ecología especulativa en la que la interrupción del ciclo del agua ha transformado el planeta en un territorio árido, dando lugar a la emergencia de Geo-Marchantia, un organismo simbiótico de escala continental. En este contexto, la supervivencia depende de rituales bio computacionales que integran cuerpos humanos, materia vegetal y reservas hídricas, configurando un sistema donde el paisaje, la arquitectura y la vida funcionan como un único organismo interdependiente.
La técnica como interfaz de traducción
El laboratorio no sólo se centró en una aproximación conceptual. Pensar la traducción de datos en visualizaciones complejas implicó una serie de retos. Que van de la optimización de geometrías en Blender, Rhino y Grasshopper para poder habitar el metaverso de Spatial, hasta la implementación de simulaciones en Unity. Las estructuras desarrolladas fueron reconfiguradas topológicamente para garantizar una experiencia fluida en diferentes dispositivos (computadoras, gafas de realidad virtual, tablets). Aunque los objetos se ven iguales a los modelos originales, internamente están configurados de manera diferente, para ajustarse a los límites del entorno web sin perder las formas de aproximarse a las interacciones y visualizaciones.


Uno de los ejes fundamentales del laboratorio fue la forma en que los datos ecológicos se integraron en procesos especulativos y creativos. Los participantes trabajaron con bases de datos ambientales abiertas, pero también con datos sensados y recolectados en salidas de campo, los cuales permitieron problematizar los diseños propuestos. A través de este enfoque, los datos dejaron de ser valores fijos para convertirse en agentes dinámicos dentro del proceso creativo. “No se trata de diseñar desde lo rígido, sino desde la emergencia, desde la autoorganización. Lo más bonito del laboratorio fue que el resultado no era predecible”, comenta Nicolás Robles.

Más allá del laboratorio: continuidad y expansión
La experiencia de Paisajes Biocomputacionales también se conecta con otros procesos de investigación y creación en Plataforma Bogotá realizados en el marco de Plataforma Satélite, como los laboratorios “In/Corpo/Data”y “Datar”. Estos comparten un cuestionamiento de base: la necesidad de reflexionar acerca del uso de los datos en relación con los sistemas biológicos, ecosistemas y sistemas sociales, desde una abordaje crítico, experimental y especulativo.
Estas experiencias de laboratorio nos sugieren otras formas de pensar las relaciones y tensiones entre especies que se desplazan entre lo biológico - digital, explorar el “habitar” en tiempos de crisis ecológica, donde las relaciones interespecies, las redes de información y los enfoques naturalistas y las perspectivas alternativas se convierten en claves para especular otros futuros posibles.
Así, el laboratorio no sólo produjo un entorno inmersivo en el metaverso, sino que operó como una plataforma de exploración crítica con las tecnologías, acerca de cómo habitamos y cómo podríamos hacerlo junto a otras especies. Donde la integración de conocimientos y experimentaciones en los proyectos evidenciaron y trazaron otras cartografías posibles para pensar el espacio desde la coexistencia, la emergencia y la complejidad.
Memoria audiovisual del laboratorio
Registro del laboratorio: Paisajes Bio-computacionales - Plataforma Satélite
Registro del laboratorio: Máquinas para atrapar cometas y meteoritos




